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La idea se llevó a cabo y el resultado es magnífico

Reviewed by Pablo Tornielli, July 18, 2012.

"Kimiko Ishizaka logró una versión que escapa de la crisis entre las interpretaciones historicistas y las versiones virtuosas pero anacrónicas muy comunes en los grandes pianistas formados en el repertorio del siglo XIX, algunos de ellos capaces de interpretar a Bach con rubati propios de Chopin. Ishizaka en este aspecto transita el camino trazado por el gran Glenn Gould. Ofrece su propia lectura de Bach, sobria y sin excesos románticos; una verdadera traducción de Bach al lenguaje pianístico. Me parece percibir un guiño de la pianista en el compás 11 de la reexposición del tema principal, luego de la variación 31ª: allí interpreta el arpegio en mi menor en forma invertida (comenzando por las notas más agudas), del modo en que lo hacía Gould, y también toca los ornamentos usando valores regulares, como el canadiense. Ishizaka, sin embargo, interpreta ese mismo arpegio en la forma convencional en la primera exposición del aria y toca los adornos con valores irregulares, como se hace generalmente. ¿Se trata de un pequeño homenaje oculto a Gould?

Me he topado con una crítica que descalificaba la versión de Ishizaka a través de una comparación con la de Gould. Esa crítica concluía que Ishizaka solamente toca cada tecla en el momento justo. Es cierto. También es cierto que su versión de las Variaciones Goldberg es solamente la mejor, entre las pianísticas, desde Gould. Invito al lector a deleitarse con esta exquisitez"